En el primer fin de semana en Barcelona, nosotros fuimos a
Tarragona, una ciudad encantadora (sur de Barcelona y cerca de el mar
Mediterráneo). Como se puede ver, Tarragona es increíblemente impresionante.
Nuestro guía nos mostraba todo la ciudad, especificamente las ruinas romanas.
Hay muchas esculturas en Tarragona, pero la arquitectura es asombrosa también.
Además, había muchas decoraciones y luces de Navidad (porque en España la
Navidad celebra por largo tiempo).
Ella era nuestra guía.
Cuando estábamos allí, era un día hermoso
(el sol y el agua brillaba, etcétera).
Después de caminábamos en la ciudad, nosotros íbamos al
“Amfiteatre”, un lugar de las ruinas romanas, y el “Circ roma”, un lugar de la
misma época.
Hay vistas increíbles encima de los edificios y cuevas y túneles por
debajo de las ruinas (Emma y Connor les competieron en los túneles. Emma ganó.
Obviamente.).
Después de las ruinas romanas, fuimos al Museu Nacional
Arqueológic de Tarragona y aprendimos sobre el arte y muchas esculturas.
Salimos
del museo y vimos dos niños pequeños. ¡Qué preciosos!
Luego, íbamos a una bodega para comer un almuerzo delicioso (con
pan, ensalada, tomate, ajo, diversos quesos, chorizo, jamón, paté, aceitunas,
etcetera) y probar varios tipos de vino rojo.
Después del almuerzo, aprendimos
sobre los vinos y el proceso de hacer ésos.
Más tarde, algunos de nosotros exploramos el pueblo de
nuestro hotel. El pueblo es muy pequeño pero teníamos una vista preciosa desde
el hotel. Hay calles de adoquín y edificios viejos. Colinas y montañas dominan
el paisaje.
Después de la puesta del sol, la ciudad es un poco enigmático,
lleno de un silencio misterioso.
En el fin del viaje, estábamos un poco cansado, pero
Tarragona fue la pena el viaje.
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