Tuesday, May 22, 2012

Las cosas catalanas


 Cuando piensas en Cataluña, ¿qué ves como algo típico de su cultura? Según algunos, el mar (y el clima) es imprescindible para la vida aquí. Es verdad; en su historia, Cataluña era un gran poder marítimo, fuertemente involucrado en el intercambio de bienes entre la costa de África, las colonias latinoamericanas, y los Caminos de Sede en Asia. Ahora, el mar todavía es un símbolo para Cataluña, un símbolo de su libertad y ingeniosidad.  Es normal oír que Madrid es bonito, pero <<aquí tenemos el mar.>>

Según mi madre catalana, sitios claves para la identidad catalana son la iglesia Santa María del Mar y el renombrado Montserrat. Santa María del Mar, una iglesia gótica ubicada en—si—el Barri Gotic de Barcelona, es algo que un catalán, que un turista, que nadie debe pasar sin entrar. Yo estoy de acuerdo. También, Montserrat es un lugar inolvidable y muy importante para la cultura catalana. Es lo único lugar que <<Madrid>> no podía entrar, como una amiga me comentó. Con sus montanas magnificas, el monasterio tranquilo, y la misteriosa Virgen negra, Montserrat de verdad es un lugar que vale la pena visitar.

Ahora, cuando yo pienso en Cataluña, veo algo que nunca antes había visto—los castells. Declarado un <<Masterpiece of Oral and Intangible Heritage of Humanity>> por UNESCO (en la misma vez que el flamenco de Andalucía y el canto de La Sibilia de Mallorca recibió esta distinción), los castells son un símbolo de la creatividad humana, la voluntad de trabajar juntos, y el deseo de tocar el cielo. Los castells son <<human towers,>> torres construido por la gente, con la gente. Vestido en ropa tradicional, decenas, algunas veces cientos, de personas reúnen, suben los hombros de otras personas, y crear las torres con combinaciones diferentes de gente. Por ejemplo, hay una construcción que se llama, <<cinq de nou;>> es una torre de nueve niveles con cinco personas en cada nivel. 

 
 

















Los castells pueden ser un compromiso de toda la vida. Un chico me dijo que ha sido un miembro de su equipo desde los tres años hasta tenía 16 anos. Después de 13 anos, tomó un descanso de pocos años para estudiar, pero regresó hace 2 anos para seguir con su equipo. Los niños, tan pronto como la edad de cuatro años, pueden subir a la cima de un castell. De hecho, la cima de las torres, depende del equipo de castells, están reservados para los niños que se llaman <<enxanetas.>> (Para proteger los niños, ellos tienen que llevar cascos.) La primera vez que yo vi a una niña que quizás no tenía más que cuatro anos encima de una de las torres, tenía miedo para ella. Sin embargo, para ella, no pasaba nada. Su familia y sus amigos estaban a su alrededor, literalmente, mirando con cuidado para asegurar la seguridad de toda la gente en la torre.

Es impresionante ver niños que suben las torres tan rápidamente, casi si subieran arboles o escaleras. ¡No creo que yo podría hacer el mismo! Sin embargo, los castellers están siempre felices de invitarles a otras personas a construir una torre. Hay oportunidades de participar  para todas las edades y niveles de experiencia. Por ejemplo, una noche que yo estaba mirando una sesión de ensayando, una mujer me dio una posición dentro de la base de una torre de mujeres. Vestido rápidamente con  una banda negra, la <<faixa>>  (que apoya la espalda y da un punto de apoyo para los pies y las manos de las personas que suben), y con mis mangas enrolladas, yo, una mera observadora, estaba ubicado en la torre.  Mientras que la gente subía mis hombros y construía la torre, yo rezaba que mis rodillas no se doblan. No podía ver arriba o abajo; nos colocábamos todas estrechamente para dar la cantidad máxima de apoyo. Me sentí aliviada y feliz cuando la torre se había terminado y desmantelado de manera segura. No sabía cuánto tiempo había pasado.  Después, regresé a mi ubicación original, mirando las familias, los amigos, y las parejas que formaban las partes de esta tradición. Lo que me interesa era el hecho que no solamente había catalanes en el equipo; vi a gente del País Vasco (hablando en euskara y castellano en cualquier momento), una familia japonesa (con cuya hija pequeñísima yo hablaba en japonés) y muchas otras personas cuyas raíces yo solamente imaginaba. Sin embargo,  yo entendía que todo el mundo era parte de una unidad muy catalana; en vez de tratar de hablar conmigo inmediatamente en castellano, mucha de la gente me hablaba en catalán. ¿Interesante, no? La extensión de la bienvenida en la cultura catalana cambia depende de la ubicación. Y la franqueza de la gente.

Abajo, tenemos una entrevista con mi amiga, Alba Vinyes Lasso, una casteller super buena de dos equipos de castells (en su pueblo y aquí en Barcelona).











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