
La primera vez
que yo tenia que pagar para una entrada para entrar en una iglesia, me
sorprendió. Poniendo a un lado mis propias creencias religiosas, pensaba que
era un poco raro pagar para ir a la iglesia, tratando la visita como una salida
a un museo o parque. Al fin y al cabo, ir a la iglesia es normalmente gratis en
los Estados Unidos para cualquier persona—creyente o no. En Europa, un lugar
llena con simbolismo religioso y sitios santos del pasado, un gran por ciento
de los visitantes son turistas cuyas puntas de vista sobre la iglesia o sitio
santo quizás no vienen de una apreciación para la religión. Algunas personas
ven sitios como la Sagrada Familia en Barcelona y Notre Dame en Paris más como
atracciones turísticas y nada mas. Tienes que verlos, o tu familia en casa
pensara que no hiciste nada durante tu viaje. Otras personas podrían ser
amantes del arte, y ven la Iglesia del Frari en Venecia como una obra increíble
de arte y arquitectura.

No es decir
que los que no son religiosos no tienen el derecho de visitar sitios como la
Moreneta para ver la Virgen de
Montserrat. También entiendo la utilidad, en muchos casos, de cobrar una entrada. El dinero va a
los salarios de los empleos y las esfuerzas de preservar las iglesias y sus
obras de arte. En el Rosslyn Chapel en Edimburgo, para hospedar el afluencia de
visitantes después del estreno del Da Vinci Code de Dan Brown, la capilla empezó a cobrar a sus vistantes para
financiar su restauración. Es raro pensar que cien anos o más en el pasado, las
iglesias recibieron dinero en su mayoría de las ofertas durante la misa.
Lo que es
triste en mi opinión es que la experiencia de estar en una iglesia algunas
veces es más como un guía—llena de prisa, mucha información, y no bastante
tiempo para la reflexión personal. Por ejemplo, en la Basílica San Marco en
Venecia, los visitantes se aconsejan estar en la basílica para diez minutos, en
una guía predeterminada en su mayoría. También, no pueden visitar a los cuartos
más interiores sin pagar. Hay espacios para ellos que quieren rezar, pero
incluso estos no son perfectos. Al fin del día (5:00) para las visitas, todo el
mundo (rezando o no) tiene que salir de la iglesia. No importa si quieres estar
en la iglesia para la misa a las 7:00; tienes que marcharse y regresar mas
luego.
Los empleos en
las iglesias no son los únicos que hacen que la experiencia sea menos que
relajando. Muchas veces, he visto a diferentes personas, jóvenes y
mayores, que no hacen caso a las
reglas de para su vista. No se permite realizar fotos ni videos. El flash de
una camera se ve en la distancia. Un hombre mayor esta grabando con su iPhone.
Porque de personas como ellos, las guardias tienen que asegurar que cada
persona con una camera (aunque podemos leer…) se recuerda las normas.
No comments:
Post a Comment