Sunday, May 20, 2012

Pagando la iglesia




La primera vez que yo tenia que pagar para una entrada para entrar en una iglesia, me sorprendió. Poniendo a un lado mis propias creencias religiosas, pensaba que era un poco raro pagar para ir a la iglesia, tratando la visita como una salida a un museo o parque. Al fin y al cabo, ir a la iglesia es normalmente gratis en los Estados Unidos para cualquier persona—creyente o no. En Europa, un lugar llena con simbolismo religioso y sitios santos del pasado, un gran por ciento de los visitantes son turistas cuyas puntas de vista sobre la iglesia o sitio santo quizás no vienen de una apreciación para la religión. Algunas personas ven sitios como la Sagrada Familia en Barcelona y Notre Dame en Paris más como atracciones turísticas y nada mas. Tienes que verlos, o tu familia en casa pensara que no hiciste nada durante tu viaje. Otras personas podrían ser amantes del arte, y ven la Iglesia del Frari en Venecia como una obra increíble de arte y arquitectura. 
 
No es decir que los que no son religiosos no tienen el derecho de visitar sitios como la Moreneta  para ver la Virgen de Montserrat. También entiendo la utilidad, en muchos casos,  de cobrar una entrada. El dinero va a los salarios de los empleos y las esfuerzas de preservar las iglesias y sus obras de arte. En el Rosslyn Chapel en Edimburgo, para hospedar el afluencia de visitantes después del estreno del Da Vinci Code de Dan Brown, la capilla empezó a cobrar a sus vistantes para financiar su restauración. Es raro pensar que cien anos o más en el pasado, las iglesias recibieron dinero en su mayoría de las ofertas durante la misa.

Lo que es triste en mi opinión es que la experiencia de estar en una iglesia algunas veces es más como un guía—llena de prisa, mucha información, y no bastante tiempo para la reflexión personal. Por ejemplo, en la Basílica San Marco en Venecia, los visitantes se aconsejan estar en la basílica para diez minutos, en una guía predeterminada en su mayoría. También, no pueden visitar a los cuartos más interiores sin pagar. Hay espacios para ellos que quieren rezar, pero incluso estos no son perfectos. Al fin del día (5:00) para las visitas, todo el mundo (rezando o no) tiene que salir de la iglesia. No importa si quieres estar en la iglesia para la misa a las 7:00; tienes que marcharse y regresar mas luego.

Los empleos en las iglesias no son los únicos que hacen que la experiencia sea menos que relajando. Muchas veces, he visto a diferentes personas, jóvenes y mayores,  que no hacen caso a las reglas de para su vista. No se permite realizar fotos ni videos. El flash de una camera se ve en la distancia. Un hombre mayor esta grabando con su iPhone. Porque de personas como ellos, las guardias tienen que asegurar que cada persona con una camera (aunque podemos leer…) se recuerda las normas.

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